lunes, 17 de mayo de 2010

Respira

Y Coge fuerzas, aliméntate del oxígeno que te ofrece ese pequeño cobijo.
Ayúdate de mis pulmones, concéntrate, pellízcame el cuello.
Depura tu sangre, derrocha gélida agua sobre tu semblante, discuten sobre nuestros oídos.
Nútrete tal y como si fueses mi hijo.
Todo ha vuelto a esa realidad,  mi cabeza vuelve a centrarse sobre ese castillo de cristal que tu misma creaste. Vuelve la ilusión y la rutina, ponle empeño señor, no siempre podemos tener lo que queremos.  

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